La primera consulta
Cómo es la consulta, qué te pregunto y en qué casos conviene esperar o no realizar un tratamiento.
El primer turno es siempre una consulta médica: primero te escucho y te evalúo, después decidimos. La consulta no te compromete a ningún tratamiento.
Dura entre treinta y cuarenta y cinco minutos. Estos son los pasos de la consulta.

Qué te gustaría mejorar
Empiezo por escucharte: qué te gustaría mejorar, desde cuándo lo notás y cómo te sentís. Conversamos sobre lo que esperás para evaluar si el tratamiento que tenés en mente responde a esa necesidad.
Tu historia clínica
Después repasamos tus antecedentes para completar la historia clínica:
- Enfermedades actuales o anteriores, en particular autoinmunes o neuromusculares
- Medicamentos y suplementos que tomás, anticoagulantes y antiagregantes incluidos
- Alergias conocidas
- Embarazo, búsqueda de embarazo, lactancia
- Herpes labial recurrente
- Tratamientos estéticos anteriores: qué, dónde, cuándo, con qué producto, cómo resultó
- Intervenciones odontológicas recientes o programadas, vacunas recientes
- Tendencia a cicatrices engrosadas o queloides
- Exposición al sol prevista en las semanas siguientes
Si tenés la documentación de tratamientos anteriores, traela: saber qué producto se inyectó y cuándo me ayuda a decidir.

La evaluación del rostro
Después te examino. Miro tres cosas, porque responden a tratamientos distintos:
- La superficie — hidratación, textura, poros, manchas, secuelas del acné, envejecimiento por exposición al sol.
- El tejido — calidad, espesor, elasticidad, sostén, flacidez.
- La estructura y el movimiento — volúmenes, proporciones, asimetrías y gestos.
Los movimientos del rostro también orientan la evaluación. Te pido que frunzas el ceño, levantes las cejas y sonrías para distinguir las arrugas que aparecen con el movimiento de las que ya están marcadas en reposo. Cada una requiere un enfoque distinto.
También te muestro las asimetrías de tu rostro para que las conozcas antes del tratamiento; son habituales en todas las caras.
El plan y el presupuesto
Te explico los objetivos, los límites de los tratamientos y la secuencia que propongo. La elección depende del conjunto del rostro: una arruga, la pérdida de volumen y la flacidez pueden requerir enfoques distintos.
También te explico cuántas sesiones hacen falta y cuánto cuesta el plan completo. Defino los intervalos según la respuesta de tu piel. Si el presupuesto no se ajusta a tus posibilidades, podemos revisar el plan o dejarlo para otro momento.
Riesgos y consentimiento informado
Antes de tratarte te explico las complicaciones posibles, también las raras: qué hago si aparecen, cuánto tiempo lleva resolverlas. Después firmás el consentimiento informado.
Cuándo conviene esperar o no tratar
Estas son algunas de las situaciones que evaluamos:
- Contraindicación absoluta o temporal. Embarazo, lactancia, infección o inflamación activa en la zona, herpes en fase activa, enfermedades autoinmunes o neuromusculares en fase activa, tratamientos incompatibles.
- Resultados que el tratamiento no puede ofrecer. Reproducir los rasgos de otra persona u obtener con un relleno el resultado de una cirugía son expectativas que conviene conversar. La medicina estética no corrige un descenso importante de los tejidos; te explico ese límite antes de decidir.
- La indicación es otra. Las ojeras por pigmentación o por bolsa de grasa no mejoran con relleno; a veces empeoran.
- Conviene elegir otra fecha. Un peeling medio en julio, un relleno de labios tres días antes de un casamiento: conviene programarlo para otra fecha.
- Hay tratamientos previos que conviene dejar de repetir por un tiempo. Si ya hay mucho producto en el rostro, a veces conviene esperar a que se reabsorba.
Si tenés una pregunta antes de pedir el turno, escribime. La consulta se reserva por WhatsApp.
Contame qué te gustaría mejorarTe respondo personalmente con la información para la primera consulta.